Al menos, ha sido lo más parecido a sentir algo real que me ha pasado en mucho tiempo.
Pero no ha sido de pena, ni tristeza, ni nostalgia, ni impotencia, ni melancolía, ni culpa, ni rabia. Ha sido porque te lo debía.
Por ser el último en llegar y el primero en darte cuenta. O el único, supongo. Por haberlo intentado, por haber luchado por mí hasta que te he dejado indefenso y sin más armas con las que atacarme. Por tu paciencia y por soportar todo lo que te hago pasar. Por seguir queriéndome a pesar de todo.
Te ha tocado conocer lo peor de mí y, en lugar de salir corriendo, te has quedado llamando a mi puerta, tirándome piedras para que te escuchara.
Te pido perdón por todo, aunque sé que no hay perdón que valga en estos casos, y no te lo pido por mí, no por lo que soy ahora, ya que prácticamente no soy nada. Te lo pido por la que fui, porque si no recuerdo mal, ella nunca habría soportado hacerle tanto daño a alguien.
No hay comentarios:
Publicar un comentario