Las cartas están echadas y, ¿sabes lo que dicen? Que esta partida contra el futuro la tienes perdida.
Que subiste demasiado la ciega sin haber visto el flop, y lo que tú creías que sería una jugada maestra se quedó en un ridículo espantoso.
Que tienes que aprender a dejar de hacer all in en cada jugada, que siempre lo pierdes todo.
Y por idiota, por no saber retirarte a tiempo, por empeñarte en ver todas las apuestas... te has quedado sin nada.
¿Sabes qué creo? Creo que ya sabías que ibas a perder. Creo que después del flop seguiste subiendo, aunque sabías que ya habías perdido, porque eso era lo que buscabas. Buscabas perderlo todo para poder retirarte, para poder abandonar la mesa. Que la sonrisa que pusiste después de ver el turn te delató.
Pero, ¿sabes qué más creo? Que aún te quedaban esperanzas. Que lo estabas buscando porque realmente pensabas que no merecías jugar, pero que aun así alguna parte de ti aun tenía la esperanza de que el river te salvara y pudieras quedarte en la mesa, jugando un poco más. Lo sé por el gesto de decepción que apareció en tu rostro tras ver la última carta. Y por la lágrima invisible que cruzó tu cara de póker.
lunes, 31 de agosto de 2009
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